Silvio Velo, el hombre al que nada le es imposible

foto silvioPor Mercedes Solé (Alumna de la UP)

A sus 44 años Silvio es capitán de la Selección Argentina de Ciegos y padre de familia.

Algo tan sencillo como una pelota sonora le cambiaría la vida, fue en ese momento a los 9 años en el internado de San Isidro, donde fue enviado para realizar sus estudios, que se dio cuenta de que su sueño estaba más cerca de lo que él creía.

Silvio Velo a pesar de nacer ciego siempre soñó con ser jugador de fútbol, ser parte de la selección, pero no sabía como, confesó. Desde pequeño jugaba con sus hermanos y amigos en los potreros del barrio “Las Canaletas”, en la ciudad de San Pedro donde se crió. “Jugaba no solo al fútbol sino también a las escondidas”, contó Silvio y rió al recordar: “Nunca encontraba a nadie”.

Siendo parte de una familia humilde y con trece hermanos Silvio bromea diciendo que “dormían tan juntos que soñaban lo mismo”. Sus padres fueron pilares fundamentales de su fortaleza y superación, sin sobreprotegerlo y tomando una decisión que sería crucial en su vida, enviarlo a los 9 años al Instituto Román Rosell para disminuidos visuales de San Isidro, ya que en San Pedro no había podido ir mas que al jardín de infantes dado que no se contaba con ningún colegio educativo especializado. En este lugar descubre la pelota con sonido y se da cuenta que su sueño de ser jugador de fútbol se esta haciendo realidad. “Me abrace a la oportunidad y no la solté” reveló Silvio.

Debido a las distancias y los pocos recursos tuvo que quedarse a vivir en el Instituto y veía a su madre que lo iba a visitar una vez por mes, y a veces lo llevaba hacía San Pedro. “Mis padres no pensaron en ellos, yo hoy soy padre y me costaría un montón dejar a un hijo, pero ellos no pensaron en forma egoísta, pensaron en mi bienestar en que eso iba ser lo mejor para mí y no se equivocaron”, dijo Velo, y agregó: “creo que eso forjó mi personalidad fuerte”.

Luego de terminar la escuela conoció a Claudia, con quien comparte su vida desde los 15 años; juntos formaron una familia con cinco hijos y regresaron a San Pedro.

Desde muy chico aprendió a manejarse solo y actualmente viaja desde San Pedro todos los días a Capital Federal para entrenar en el CENAR (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) junto a sus compañeros de la Selección Argentina de fútbol para ciegos, de la cual es fundador y él mismo apodo “Los Murciélagos”, nombre por el cual se la identifica.

La selección se formó en 1991 y desde ese año Silvio es capitán, siendo el único miembro del equipo que permanece desde la fundación y con 25 años con la banda de capitán, Silvio se siente un afortunado de poder estar a sus 44 años peleando un puesto. Con los Murciélagos ganó una gran cantidad de premios y se consagró como el Maradona o Messi del fútbol para ciegos siendo reconocido mundialmente.

Desde el campeonato del mundo que logró conquistar en dos oportunidades, en las cuales además fue mencionado goleador de la Selección Nacional título que goza ininterrumpidamente desde 1997 al día de hoy; hasta la medalla de plata en los juegos paraolimpicos. Sólo le queda la medalla de oro olímpica; que Silvio se propone ganar en los juegos paraolimpicos de Río de Janeiro que se realizaran este año.

Luego de esta competencia se retirara por decisión propia, al preguntarle que va hacer con su tiempo libre contó que tiene pensado presentar un libro para principios del año que viene y que además ya tiene un nuevo proyecto de trabajo: “Velo Bien”, así se llamara su programa de entrevistas que actualmente se puede ver por Internet en su canal de You Tube y en su página web www.silviovelo.com. Además quiere recorrer el mundo dando charlas, como actualmente lo hace para empresas que lo contratan para contar su historia, su meta es trasmitir su mensaje “si uno quiere puede, la actitud es el motor fundamental de cada uno”.

“Si pensamos que a priori uno nació ciego, pobre, falto de recursos y a pesar de eso pudo mirar mas allá, superarse y lograr un montón de cosas, creo que eso es ejemplo de que cuando uno se pone metas las puede lograr” dijo Silvio “yo quería ser jugador de fútbol y lo logre, fue muy lindo lo que me pasó”.

Silvio nos demuestra que con voluntad no hay limitaciones y que en cada uno esta el espíritu para lograr lo que se proponga.

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