Di Giacomo: “La corrupción en el deporte no es nueva, pero está cada vez más enraizada”

home-Di-giacomoAlejandro Di Giacomo, coordinador de la carrera de Periodismo y Periodismo Deportivo, analizó frente a los alumnos de la carrera los recientes episodios de corrupción que salieron a la luz en torno a la FIFA.

El sospechoso otorgamiento de las sedes a Rusia y Qatar para los mundiales de 2018 y 2022, los negocios turbios del fútbol mundial y los sobornos en las elecciones y en la cesión de los derechos de transmisión televisiva fueron cuestiones analizadas en el debate.

“Nos enseñaron a ser ciegos emocionales, el deporte es pasión, sentimiento, devoción y se nos hace muy complejo aplicar la razón, el análisis para entender lo que pasa en esos ámbitos. Ser crítiucos y encender las dudas es una tarea compleja. No sólo afloran las pasiones, también los nacionalismos salen a la cancha”, afirmó Di Giacomo, de amplia trayectoria en la cobertura de mega acontecimientos deportivos como Juegos Panamericanos, Olímpicos y Copas Américas.”Estamos sumergidos en una cultura visual, el deporte se vale de eso, nos entrega imágenes espectaculares a través de la TV y desde la pantalla chica se potencia el deporte, se recrean héroes deportivos y se venden las marcas. El deporte es show business antes que juego, pero el juego apasiona y es una vidriera fantástica a la hora de vender productos”, amplió.

“La corrupción no es algo nuevo en las confederaciones mundiales del deporte. El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samarach, abandonó su cargo salpicado por los sobornos en torno al otorgamiento de los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City (Estados Unidos) del 2000. También el anterior presidente de la FIFA, el brasileño Joao Havelange, debió salir de la entidad de apuro, en 1998, cuando quedó en evidencia el envío de un cheque millonario a su favor por la entrega de derechos de transmisión televisiva en favor de la empresa ISL. Un nítido soborno que termminó quedando impune”, describió el docente, autor de los libros “La gloria que no fue” y “Reutemann, rey sin corona en la Fórmula 1”, este último junto a Bruno Passarelli. “La corrupción no es algo nuevo en el deporte, pero es claro que está cada vez más enraizada”, acotó luego.

El volúmen de negocios y la resonancia mundial de acontecimientos como los juegos olímpicos y los mundiales de fútbol no tienen equiparación. “El último mundial de Brasil dejó una ganancia de 2 mil millones de dólares. La FIFA y el COI son organismos supranacionales que tienen asegurados balances con ganancias hasta 2024. No hay una empresa en el mundo por más poderosa que sea, que tenga garantizado el éxito en su contabilidad en el futuro y por diez años hacia adelante”, amplió el disertante.Y prosiguió tajante: “La TV genera el 91% de los ingresops de la FIFA en los últimos años. La venta de derechos de transmisión televisiva para competiciones entre 2015 y 2022 le dejaron a la FIFA 1.850 millones de dólares, entre ellos los Mundiales de Rusia 2018, Qatar 2011, los mundiales femeninos de 2015 y 2019 y algunos torneos juveniles. Las crisis de la economía global no afectabn a la FIFA, Europa ingresa en recesión, la economía de Estados Unidos -la primera del mundo- se enfría, pero la de las finanzas de la FIFA se recalientan. Es fantástico”, describió Di Giacomo.

“A los gobiernos les importa estar cerca de la FIFA. Incluso al de Estados Unidos, país que ahora encabeza las denuncias por corrupción. Fue en Salt Lake City que se detectaron sobornos, y el ‘garganta profunda’, que ayudó a los fiscales estadounidenses y al FBI a descubrir la trama de corrupción reciente, el dirigente Chuck Blazer, ese hombre pintoresco que tiene un departamento costoso para que lo ocupen sus gatos en Nueva York, ese gran colaborador de la Justicia fue el artífice de llevar el Mundial de 1994 a Estados Unidos, de alistarse junto a la FIFA para otorgar la sede a un país sin tradición en ese deporte”, contrapesó luego.

También dijo que la dirigencia sudamericana “se subordinó por décadas” al “orden presestablecido” que imponía la FIFA. “Es claro que Julio Grondona, Ricardo Texeira, Nicolas Leoz fueron dirigentes sumamente leales a Joseph Blatter y no sorprendería que tengan ligazón con episodios de corrupción”, afirmó Di Giacomo.

“Desapasionarse un poco del deporte y apasionarse en el periodismo, en la investigación. Aplicar la razón por encima del sentimiento, leer mucho, muchísimo, y no conformarse con las historias oficiales. Convencerse de que el deporte es más que un gol, una posición adelantada o un record. Que el deporte también es negocio, trampas, política y finanzas es el modo de ser periodistas un poco más alertas, menos ingenuos, capaces de entender el deporte en toda su dimensión”, completó.

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