Mario Caira: “Ser militantes, pero de la verdad”

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Por María Eugenia Barrionuevo (egresada de la UP)

El conductor del programa radial “Caira Quien Caira”, que desde hace poco más de una década está al frente de la cátedra Práctica Periodística III en la Licenciatura en Periodismo de la Universidad de Palermo relata sus inicios, opina sobre los límites dentro del periodismo y aconseja a los futuros profesionales. El periodista y profesor Mario Caira deja sus reflexiones a Número Cero Digital.

¿Cómo y cuándo se dio cuenta de que quería ser periodista?

Llegué al periodismo tal vez por error. Mi vocación original era ser locutor. De chiquito admiraba y era público de Juan Alberto Badía, entonces empecé a ir a sus programas allá por el año 1984 mientras cursaba 5to año de la secundaria. Los hacía los sábados y eran de ocho horas. Me gustaba mucho el tema de la tele, de las entrevistas. Al final del programa tenía un show musical en vivo así que aprovechaba y veía gratis a Charly García, a Fito Páez, a Spinetta, a Los Abuelos de la Nada…Entonces me di cuenta que quería eso.

Debuté en televisión con Badía. El hacía paneles con chicos del público y la primera vez recuerdo que opiné sobre los jóvenes y la droga. De ese ciclo también participaba Marcelo Tinelli, que hacía las columnas deportivas. Dentro de mis gustos entonces se mezcló un poquito lo de la conducción, locución, y entonces decidí irme al ISER. Ahí me bocharon tres veces, tres años seguidos. Entonces pensé: -¿Qué carrera afín puedo hacer en la que no me bochen?- Y me metí en el Círculo de Prensa de la Ciudad de Buenos Aires, que a partir de esa camada comenzó a tener títulos oficiales, tener más seriedad, etc. En esa época no se estudiaba periodismo como pasa ahora en las Universidades, no existía. Lo primero que apareció fue en la UBA la Licenciatura en Comunicación Social pero era más teórico que práctico. Después aparecieron un montón de facultades como la de Palermo que por suerte tienen la carrera de Licenciado en Periodismo, o en Periodismo deportivo. Hice la carrera en 4 años y empecé a trabajar.

¿Qué diferencias encuentra en el periodismo, de sus primeros años con el de ahora?

La mayor diferencia es que el 70, 80% de los chicos hoy no están informados, no saben de actualidad, no tienen pasión por su carrera. Claro que hay un porcentaje que si la preserva. Pero me pasa muy seguido que a un alumno le digo: -‘Tenés que cubrir tal cosa para un trabajo práctico, es el sábado a las 9 de la mañana’-, y me contesta: “¡No profe! Voy a bailar el viernes con mis amigos y me acuesto a las 7 de la mañana”.

Yo también iba a bailar con mis amigos, hay veces que también trabajaba de noche para ganar dinero extra, pasaba música en un boliche, hasta trabajé de mozo. Pero si tenía que hacer un trabajo periodístico, sin dormir, hacía el esfuerzo porque me gustaba. Cuando empecé, Santo Biasatti me ofreció una pasantía, de 7 a 10 de la mañana. Yo trabajaba en un banco, y después iba a estudiar. Salía de mi casa a las 5 am y volvía a las 12 de la noche. Y así durante todo un año… ¡Y lo hacía sin chistar, agradecido! Hoy no existe eso entre los alumnos que arrancan la carrera.

Y en nuestro ejercicio profesional, hay algunos que están manejando el curso del periodismo y hay otros que son una camada más vieja que la nuestra que son los que no quieren largar la rienda pero que también lo hacen muy bien. Yo me imagino que cuando llegue a los 60 años y tengo suerte y lucidez me va a encantar ejercer mi profesión y si tengo un lugar importante desde donde hacerlo tampoco lo voy a querer largar.

¿Qué importancia tiene la formación para un periodista?

Muchísima. Lo decía Bernardo Neustad, un personaje que muchos periodistas detestan o toman como mala palabra dentro de la profesión y yo creo que es un gran maestro. Tuve la suerte de entrevistarlo muchas veces en la Revista Caras, allá por los ’90. El era autodidacta pero apasionado por la escritura, empezó en la Revista Racing, después pasó por otras publicaciones y llegó grande al periodismo de radio y televisión. El siempre me decía: “Hay dos elementos fundamentales en esta profesión, las ganas y la formación. Yo no tuve la suerte de poder formarme”.

La formación la podés adquirir en cualquier momento que vos lo dispongas. Las ganas si no las tenes, es más complicado porque no se compran, no se pagan y no las podes adoptar. Hoy hay mucha más oferta para formarte, pero falta esa llama del periodista vocacional que no se ve tanto en la calle. Yo aunque no esté trabajando, cada hecho que veo lo analizo como periodista. Pasa algo en Venezuela, y trato de leerlo políticamente, económicamente, y así con todos los hechos. A mi me interesa tanto mirar la entrega de los Oscars como lo que sucede en Ucrania. Es mentira que hay un periodismo de espectáculos, económico, agrario, político… El periodismo es el periodismo. Tal vez vos para subsistir después tengas que vivir de un tipo de periodismo pero lo que genera noticia, al periodista de raza le tiene que atrapar, aunque sea periodismo gastronómico o turístico. Si genera interés me atrapa, ya es un defecto profesional, no concibo otra forma de verlo.

¿Cuál era su límite cuando trabajabas dentro del periodismo de espectáculos?

Hay una imagen pública que me hace con más tiempo en el periodismo de espectáculos del que realmente estuve, porque la televisión me dio la mayor exposición pública. Yo empecé con Georgina –Barbarrosa- en 1996, después volví en 1998. En Telepasillo estuve de 1999 al 2001, luego pasé a hacer magazine con María Belén Aramburu, de ahí al noticiero de Canal 26 y allí me abrí un poco.

En esa época me gustaba mucho el periodismo de espectáculos, primero porque las estrellas eran importantes, las que lideraban eran figuras de verdad, no las chicas de hoy de las cuales ni recuerdo el nombre. Serán muy divertidas, pero no son artistas, son mediáticas. Entonces lo que se hace es periodismo de mediáticos.

Cuando hacíamos Telepasillo, que fue el programa que me consagró, nuestro límite era muy respetuoso. Nosotros tuvimos que cubrir la muerte de Rodrigo “el Potro”- cantante de cuarteto- y competíamos con Carmen Barbieri. La orden del canal, que en ese momento dirigía Hugo DiGuglielmo era: no sangre, no golpes bajos, no dar lástima. Y nosotros planteábamos en reuniones de producción: “¡Nos van a reventar con el rating!”. Pero Hugo nos contestaba: “Dos o tres semanas, después vuelven a nosotros”. Y tenía razón, porque pasaban los temas escabrosos y el rating nos volvía a acompañar. Estuvimos cuatro años al aire y luego cambió la gerencia. Se fue DiGuglielmo y entró Adrián Suar, y quiso hacer otro tipo de periodismo de espectáculos, con más golpes bajos. Entonces ya no entramos en ese esquema y por eso nos terminamos yendo, no sólo yo sino Marley, Guillermo Andino, Julián Weich… ¡No me iba a ir yo si se iban tantos grandes de la televisión!

¿Qué opina de quienes dicen hacer periodismo militante? ¿Cree que existe realmente?

No creo que sea periodismo. No habilitaría la categoría. Podés ser militante, vocero, predicador de una ideología política. Pero si sos periodista, no podés ser militante. De lo único que podés ser militante dentro del periodismo es de tu verdad. Porque el periodista en esencia tiene que mostrar lo que otros no quieren que se vea, tiene que ser incisivo, tiene que tener una mirada un poco más profunda que el común de la sociedad. No porque seamos mejores, o más inteligentes ni tengamos una tarea designada por el más allá sino porque nuestra profesión es investigar. Investigar o ser crítico. No estamos para decir “¡Qué bueno este funcionario, qué honesto! ¡Qué bueno que se conoce su declaración jurada!”. No, es su obligación porque sus sueldos se los pagamos con nuestros impuestos.

Para mi el periodismo militante es un invento de los chupamedias de los gobiernos de turno, muchos de ellos trabajaban en Clarín y hoy ganan un muy buen sueldo criticandolo. Después del acuerdo con el AFSCA seguramente ese medio deje de ser enemigo del gobierno entonces dejarán de criticarlo. Y cuando se vaya el kirchnerismo se tratarán de acomodar para ser militantes de otra cosa. Lo que se ha tratado de instalar en lo que ellos llaman “La Década Ganada” es el tema de enfrentar y separar lo que es la esencia del periodismo. Que nunca puede ser militante. Para eso están los jefes de prensa, los voceros, y los mismos políticos que se encargan de hacerlo y de robar. Y nosotros no tenemos que ser cómplices de eso.

¿Una sugerencia a los alumnos que comienzan la carrera y a los que están terminando?

A los que empiezan, que si se dan cuenta de que realmente no les apasiona el periodismo que cambien de carrera, fundamentalmente. Que no pierdan tiempo, ni se lo hagan perder a los profesores que los están instruyendo ni a los compañeros, bajádoles la intensidad que tienen que tener para estudiar.

Si pasaron ese primer filtro, si se dan cuenta que les gusta estar informados, les gusta ver la noticia de acá y del mundo, les gusta la política la economía, el deporte, y la actualidad que sigan adelante. Porque un periodista es básicamente un analista de la actualidad.

Y cuando están terminando, o cuando están estudiando y saben que no estás perdiendo el tiempo, aunque sea con un blog, o un programa de radio aunque sea en una FM chiquita, o una participación en un medio digital, que ejerzan la profesión. Porque no importa la chapa que tenga el medio en el que estén, lo que importa es lo que se hace. Si el trabajo es bueno va a ser bueno en cualquier lado, ya sea chico o grande. Y en algún momento, va a llegar la oportunidad de mostrarlo en Canal 13 y tal vez eso los haga conocidos y quizás en otro momento vuelvan a Fm La Tribu y no por eso uno es el el mejor o el peor.

Ni cuando estás en Telefé sos Tinelli, ni cuando estás en FM La Tribu sos un desconocido. Lo importante es no creer que los periodistas tenemos que ser famosos. Para eso están los artistas, los políticos y los futbolistas mediáticos. Que te reconozcan es lindo, podés pelear mejor tus remuneraciones, conseguir mejor publicidad, pero nuestra misión no es ser famosos.

Acerca de Mario Caira
Se recibió de Periodista en el Círculo de Prensa de la Ciudad de Buenos Aires. Desde el año 1995 trabajó en diversos programas de televisión de Canal 9, Canal 13, Canal 7 y Canal 26, así como también en ciclos radiales de Radio EL Mundo, Belgrano, Nacional, Del Plata. Actualmente conduce “Caira Quien Caira” que se emite de lunes a viernes de 14 a 16 horas por Fm 92.3 y se desempeña como Titular de la Cátedra de Práctica Periodística III en la Universidad de Palermo.

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